Desde Villa del Carbón, el gobierno estatal arrancó el Programa Estatal de Restauración 2026 con la promesa de recuperar 1,886 hectáreas en los 125 municipios. Con 2.32 millones de plantas destinadas a Áreas Naturales Protegidas, zonas forestales y el Bosque de Agua, la apuesta es ambiciosa, aunque el verdadero desafío será que estos ejemplares sobrevivan a la temporada de estiaje y no terminen reemplazados por la motosierra ilegal que cada año devora miles de hectáreas más.
Alhely Rubio Arronis, titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (SMAyDS), y Alejandro Viedma Velázquez, Subsecretario de Gobierno, encabezaron el arranque en el paraje San Isidro Monte Peña. La estrategia prioriza zonas afectadas por incendios forestales, plagas, erosión y tala ilegal, buscando restaurar cobertura vegetal para captar agua pluvial, recargar acuíferos, capturar bióxido de carbono y reducir islas de calor.
El programa incluye la creación de Jardines de Refugio para Polinizadores en zonas urbanas de las áreas metropolitanas del Valle de México, Valle de Toluca y Valle de Santiago Tianguistenco, con arborización en parques, unidades deportivas, camellones e instituciones educativas. Viedma Velázquez enfatizó la consigna de «hacer más territorio y menos escritorio», llamando a los servidores públicos a trabajar hombro con hombro con las comunidades.
Sin embargo, la historia ambiental del Estado de México está llena de reforestaciones masivas con tasas de supervivencia mínimas. El Estado de México pierde anualmente miles de hectáreas por tala clandestina e incendios, muchos de ellos provocados. La pregunta persiste: ¿logrará este programa consolidar bosques resilientes, o los 2.32 millones de plantas serán apenas un parche temporal mientras la depredación forestal sigue avanzando sin freno real?
