La nueva reforma a la Ley General de Salud clasificará a este analgésico opioide como medicamento controlado para frenar el abuso y proteger la salud pública.
A partir del próximo 14 de julio, el Tramadol —uno de los analgésicos más comunes utilizados para combatir dolores de moderados a intensos— dejará de ser de libre acceso en México. De acuerdo con las modificaciones realizadas a la Ley General de Salud, publicadas formalmente el pasado 15 de enero, esta sustancia será catalogada dentro del grupo de medicamentos controlados debido a su alto potencial adictivo y al riesgo que representa para la salud pública si se consume sin supervisión.
La nueva normativa estipula que el Tramadol se integrará a la fracción III del artículo 226 de la citada legislación. Esto significa que los pacientes solo podrán adquirir el fármaco presentando una prescripción médica física. Dicha receta podrá ser surtida hasta un máximo de tres ocasiones; en cada compra, el establecimiento deberá sellar el documento y registrarlo en sus libros de control. Al completarse la tercera venta, la farmacia retendrá de forma definitiva la receta.
Esta medida impactará de forma directa tanto a los laboratorios farmacéuticos como a los puntos de venta. Los fabricantes tienen la obligación de actualizar sus registros sanitarios para reflejar el nuevo estatus del medicamento, mientras que solo los establecimientos que cuenten con una licencia sanitaria específica para el manejo de sustancias controladas estarán autorizados para su comercialización.
Con este estricto esquema de distribución, las autoridades sanitarias buscan alinear al país con estándares internacionales, como los implementados por la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA) desde 2014, frenando de manera contundente la automedicación y el uso recreativo de este opioide.
