*La Secretaría de Salud despliega personal de 19 jurisdicciones sanitarias y activa campañas contra dengue, Zika y chikungunya; pero sin cifras de cobertura poblacional, presupuesto asignado ni indicadores de impacto, persiste la duda sobre la efectividad estructural de la estrategia.

TOLUCA, Méx. — La Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de México informó que, ante el inicio de la temporada de lluvias, ha desplegado brigadas de atención médica provenientes de las 19 Jurisdicciones Sanitarias de la entidad para atender posibles contingencias y prevenir infecciones diarreicas, oculares y otros padecimientos asociados a la época pluvial.

Los datos duros de esta estrategia preventiva son los siguientes:

  • 19 Jurisdicciones Sanitarias con brigadas médicas activas para respuesta ante contingencias
  • 3 enfermedades vectoriales priorizadas: dengue, Zika y chikungunya, transmitidas por el mosquito Aedes aegypti
  • Zona de mayor riesgo: municipios del sur del Estado de México
  • 3 acciones centrales de control vectorial: fumigación, colocación de ovitrampas y descacharrización
  • Espacios intervenidos: parques, plazas y templos religiosos de alta afluencia
  • Estrategia ciudadana de prevención: «Lava, tapa, voltea y tira» para eliminar criaderos de mosquitos
    -Recomendaciones complementarias: poda de jardines, evitar almacenamiento en azoteas, instalación de mosquiteros
  • Factor de riesgo adicional: acumulación de basura en vía pública, que satura drenes y provoca inundaciones

Celina Castañeda de la Lanza, Secretaria de Salud estatal, indicó que las acciones buscan «evitar el incremento de enfermedades gastrointestinales y transmitidas por vector», mientras que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez refrendó el compromiso de «acercar personal y servicios a zonas afectadas».

Sin embargo, el comunicado omite información crítica para evaluar la solidez de esta política pública:

  • ¿Cuántas brigadas se han desplegado y con qué frecuencia operan en cada jurisdicción sanitaria?
  • ¿Cuál es el presupuesto asignado para fumigación, adquisición de ovitrampas y personal operativo?
  • ¿Existe un mapa epidemiológico actualizado que permita priorizar intervenciones con base en datos históricos de incidencia?
  • ¿Qué porcentaje de la población en municipios del sur tiene acceso a estas campañas de prevención?
  • ¿Cómo se medirá el impacto: reducción de casos confirmados, disminución de criaderos identificados, satisfacción ciudadana?

La prevención de enfermedades asociadas a la temporada de lluvias es una prioridad legítima. Pero cuando las estrategias se comunican como «listas para desplegar» sin indicadores de cobertura, frecuencia o resultados, el riesgo es que la prevención dependa de la coyuntura climática y no de un sistema permanente de vigilancia sanitaria.

Además, la recomendación de «no tirar basura en la vía pública» traslada responsabilidad a la ciudadanía sin abordar un problema estructural: la cobertura insuficiente de recolección de residuos en zonas marginadas. Si el drenaje se satura por basura, ¿existe un plan de infraestructura pluvial que complemente las brigadas de salud?

El Estado de México tiene la oportunidad de convertir esta temporada de lluvias en un ejercicio de prevención integral. Pero para ello, deberá acompañar las brigadas con transparencia en ejecución, inversión en infraestructura sanitaria y participación comunitaria en el diseño de soluciones.

Por ahora, las brigadas están listas. La pregunta pendiente es: ¿estarán también listas las condiciones para que la prevención sea sostenible?