El Estado de México se convirtió en la «Capital Mundial del Bienestar Animal» con la entrada en vigor de una ley pionera que endurece sanciones, crea un Registro Único de Mascotas y permite perseguir de oficio el delito de crueldad animal. La norma incorpora por primera vez en la legislación civil el concepto de familia multiespecie, aunque el verdadero reto será que las unidades operativas de vigilancia tengan los recursos para aplicar una norma que, hasta ahora, ha sido letra muerta en muchos municipios.
La Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal establece diez ejes fundamentales: convierte la protección animal en política pública permanente, instituye la responsabilidad jurídica sobre los seres sintientes, crea el visor de bienestar animal y unidades operativas de vigilancia, establece el Registro Único de Animales de Compañía, conforma el padrón de asociaciones protectoras, instituye el Consejo Ciudadano de Protección y Bienestar Animal, y consolida los Centros de Control y Bienestar Animal para atención veterinaria, esterilización y adopción.
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez destacó que la norma refleja un cambio social que busca constituir una relación más responsable y humana con los animales. El delito de crueldad animal ahora puede perseguirse de oficio, lo que significa que las autoridades pueden actuar sin necesidad de denuncia previa.
Sin embargo, la pregunta persiste: ¿tendrán los 125 municipios las capacidades operativas y presupuestales para implementar esta ley de manera efectiva, o se convertirá en otro marco normativo avanzado que choca con la realidad de ayuntamientos sin veterinarios, sin refugios adecuados y sin voluntad política para sancionar el maltrato animal?
