Entre el Mundial, la justicia y la realidad. Las demandas de la CNTE vistas desde cuatro voces

Por: Fernando Lira Flores*

¡Hola de nuevo! Bienvenidos a esta entrega de El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo.

Hay temas que generan debate inmediato en México. Basta mencionarlos para que aparezcan opiniones encontradas. Uno de ellos es, sin duda, el conflicto entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el gobierno federal.

Continuamos…

En las últimas semanas, las movilizaciones magisteriales han colocado nuevamente en la agenda pública temas como las pensiones, jubilación, salarios y condiciones laborales docentes; así como, todos los inconvenientes sociales y económicos que esto conlleva.

Pero detrás de las consignas y los posicionamientos políticos y sociales, existe una pregunta que aún está en el aire: ¿son viables las demandas de la CNTE?

Para explorar esta cuestión, sopesamos la opinión de cuatro voces: un actuario(a), un abogado(a) laboralista, un(a) economista y un maestro(a) en activo. Este artículo no trata de determinar quién tiene razón, sino de comprender la complejidad de un problema que afecta a millones de personas.

La mirada del maestro

Maestro(a) ¿Por qué considera legítimas las demandas de la CNTE?

Porque muchos trabajadores sentimos que las reglas cambiaron a mitad del camino. Durante años se nos habló de una jubilación digna. Sin embargo, con el sistema de cuentas individuales existe incertidumbre sobre cuánto recibiremos al retirarnos.

Agregó: Y nadie debe cuestionar la necesidad de mantener finanzas sanas, pero tampoco parece justo que quienes dedicamos nuestra vida a la educación, enfrentemos el riesgo de llegar a la vejez con ingresos insuficientes.

Su argumento me pareció sincero y genuino

Recuerde estimado lector que, para miles de docentes, el debate no gira únicamente alrededor de números o presupuestos. Se trata de la tranquilidad económica que esperan obtener después de décadas de trabajo.

Al conversar con un abogado(a) laborista se le cuestionó: Desde el punto de vista jurídico, ¿qué tan justificadas son estas demandas de la CNTE?

El abogado pensó antes de dar una respuesta y dijo:

Los derechos laborales tienen un componente histórico muy importante. Muchos trabajadores consideran que la reforma de 2007 modificó expectativas legítimas que existían respecto a su retiro.

NOTA DE INVESTIGACIÓN: El cambio fundamental ocurrió durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando se aprobó la nueva Ley del ISSSTE en 2007. Esta reforma introdujo las cuentas individuales administradas por Afores para los nuevos trabajadores y para quienes optaron por migrar al nuevo régimen, sustituyendo gradualmente el sistema solidario tradicional.

El abogado(a) continuó diciendo: Desde esta perspectiva, la exigencia de revisar las condiciones pensionarias tiene fundamento. Sin embargo, también debe reconocerse que el Estado mexicano tiene facultades para reformar los sistemas de seguridad social cuando existen razones de interés público y sostenibilidad financiera.

Y cerró con esto: El verdadero desafío consiste en encontrar mecanismos que respeten los derechos adquiridos y, al mismo tiempo, permitan la viabilidad futura del sistema.

Entonces, la postura del derecho laboral, no puede analizarse únicamente desde la legalidad o desde la inconformidad social, ya que ambas dimensiones conviven.

La tercera entrevista fue a un actuario(a), especializado en temas de sistemas de pensiones.

Se le cuestionó: ¿Es posible regresar al esquema solidario anterior a 2007?

La respuesta fue inmediata y muy concisa: Posible es. La pregunta correcta es ¿cuánto costaría?

El especialista explicó que, los sistemas pensionarios dependen de variables matemáticas que no pueden ignorarse.

Y agregó que: Cuando se diseñó el modelo original existían muchos trabajadores activos por cada pensionado. Hoy la realidad es distinta, porque las personas viven más tiempo, se jubilan durante más años y la proporción de trabajadores que financian el sistema ha disminuido.

Y, regresar completamente al esquema anterior requeriría una enorme cantidad de recursos públicos durante varias décadas.

Entonces, -se le cuestionó-, usted no niega la legitimidad de las demandas.

No, pero insisto en que en cualquier reforma se debe considerar la realidad demográfica y económica que vive el país.

Y agregó: los números no tienen ideología y, si las cuentas no cierran, el problema termina trasladándose a las siguientes generaciones.

El ultimo entrevistado fue un(a) economista especialista en finanzas públicas.

Dígame: ¿Qué implicaciones tendría para el país aceptar todas las demandas de la CNTE?

Su respuesta resulta particularmente interesante al comentar que: las demandas tienen costos distintos. Algunas son relativamente manejables; sin embargo, otras implican compromisos financieros de largo plazo muy significativos. El problema no consiste únicamente en cuánto se gasta hoy, sino en cuánto deberá gastarse dentro de veinte o treinta años.

Explica además que los recursos públicos son limitados. Esto es: cada peso destinado a pensiones, salarios o prestaciones debe salir de algún lugar; si aumenta el gasto en un rubro, inevitablemente se reduce la disponibilidad para otros sectores como salud, infraestructura, seguridad o programas sociales.

Sin embargo, también reconoce un aspecto frecuentemente olvidado, la educación.

Agrega que: la educación es una inversión estratégica ya que, mejorar las condiciones laborales de los docentes puede generar beneficios sociales importantes. Y, entonces, la discusión no debería centrarse en si apoyar o no a los maestros, sino en cómo hacerlo de manera responsable y sostenible.

Al finalizar esta conversación con estas cuatro voces, surge una conclusión evidente, que tal vez por absurda que sea, se expondría así: todos tienen parte de razón.

El maestro(a) tiene razón cuando exige certeza para su futuro. El abogado(a) la tiene cuando recuerda que los derechos laborales merecen protección. El actuario(a) advierte que los sistemas pensionarios deben ser sostenibles. Y el(la) economista posee la razón cuando señala que los recursos públicos son finitos.

Quizá por ello, el conflicto entre la CNTE y el gobierno federal mexicano no puede resolverse mediante consignas ni descalificaciones sociales intrascendentes.

En el fondo, la discusión enfrenta dos principios igualmente valiosos: la justicia social y la responsabilidad financiera.

Y, México necesita ambas.

Los docentes merecen condiciones laborales dignas y mecanismos de retiro que les permitan vivir con tranquilidad después de décadas de servicio. Pero también es indispensable que cualquier acuerdo sea viable para las futuras generaciones de trabajadores y contribuyentes.

Sin embargo, antes de asumir una postura definitiva, convendría detenerse un momento y reflexionar. ¿Puede una nación exigir a sus maestros formar ciudadanos responsables si ella misma no es capaz de ofrecerles certeza sobre su futuro?

Y, ante todo, ¿Es responsable prometer beneficios presentes si las siguientes generaciones deberán cargar con costos que quizá no podrán sostener?

Y aún más que es: ¿Es justo analizar el problema únicamente desde los números? cuando detrás de cada pensión existe una historia de trabajo, esfuerzo y servicio público

Tal vez la solución no se encuentre en posiciones absolutas ni en victorias totales. Tal vez el verdadero reto consista en construir acuerdos técnicamente sólidos, financieramente sostenibles y socialmente justos.

Porque cuando se habla de educación, de pensiones y del futuro de quienes forman a las nuevas generaciones, la pregunta más importante no es quién gana una negociación. Sino si las decisiones que se tomen hoy seguirán siendo posibles dentro de treinta años.

Entonces, estimado lector le solicito reflexionar sobre lo siguiente: ¿Qué tipo de país queremos construir: uno que posponga indefinidamente las demandas legítimas de sus trabajadores? o uno que, al intentar resolverlas, ¿comprometa el bienestar de las generaciones que aún están por venir?

La respuesta, como ocurre con los grandes dilemas nacionales, no pertenece únicamente a los gobiernos, a los sindicatos o a los especialistas; pertenece a todos, porque el futuro de la educación también es el futuro de México.

Tal vez la solución no se encuentre en posiciones absolutas o absolutistas, ni en victorias totales.

Podría ser que el verdadero reto consista en construir acuerdos técnicamente sólidos, financieramente sostenibles y socialmente justos.

Y esa es una responsabilidad que pertenece a todos.

Hasta el siguiente artículo del Ser y la Nada. Esencia y Tiempo.

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*Administrador de Baldemart y Asociados S.C. y docente desde bachillera hasta posgrados en instituciones educativas públicas y privadas.