Por Álika Vargas

Siendo niña, muy dinámica y vivaz dice Angelina mi madre; resonaba mucho en mi cabeza una canción de Chico Ché y La Crisis que escuché por primera vez en la grabadora que en los 80s había en casa. Era común sintonizar la radio y sus estaciones emblemáticas. Bailaba graciosamente con mis botas de cierre, esas de cuero negro que mi padre me compró y terminaron desgastadas de tanto uso en las calles de Lechería. El estribillo era pegajoso igual que la melodía “Los nenes con los nenes, y las nenas con las nenas” Una canción muy sexista.

Recordemos que el sexismo es atribuir a lo masculino superioridad sobre lo femenino u otras expresiones. Es un constructo conformado por prácticas, símbolos, estereotipos, lenguajes, relaciones de poder que derivan en discursos y comportamientos discriminatorios hacia las mujeres y el colectivo de la diversidad sexual.

En 1989 La Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM) en Paraguay, declaró el 21 de junio como Día Internacional de la Educación No sexista. Hoy como nunca los Estados Nacionales deben implementar políticas educativas y públicas en general, dirigidas a tener infancias libres; cuyos intereses no estén limitados, encasillados, patriarcados o heteronormados. Infancias donde se promuevan con acciones sustantivas dentro y fuera de las aulas; la inclusión, la erradicación de los estereotipos, la igualdad de oportunidades y el respeto por la diversidad sexual. 

¿Qué significa una educación no sexista? A mitad de año, los organismos internacionales nos invitan a reflexionar sobre la importancia de erradicar patrones preconcebidos, eliminando prejuicios de rol asociados tradicionalmente a hombres o mujeres; impulsar las carreras y los contenidos STEM centrando el interés de las niñas y adolescentes en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y revisar el currículo oculto para evitar desigualdades. 

La educación no sexista tiene muchas bondades: Previene violencias, reduce brechas de desigualdad, combate la discriminación y el acoso escolar porque el talento, el respeto y la vida digna no depende del sexo con el que se nace. Formar en igualdad de género y de derechos sin importar credo, edad, clase social, cultura, identidad de género, orientación sexual, lengua y condición social; es el objetivo central de este tipo de educación.

La Secretaría de Educación Pública recomienda, en su sitio de internet, la promoción de una educación no sexista mediante acciones como:

  • Asegurar el acceso a la educación, sobre todo para las mujeres de todas las edades.
  • Erradicar el analfabetismo asegurando el ingreso de las niñas a la educación básica.
  • Aumentar la entrada de las mujeres a la formación profesional y crear programas educativos para desempleadas.
  • Velar porque en la escuela se respetan los derechos de niñas y mujeres.
  • Promover educación sin discriminación de ninguna índole.
  • Elaborar materiales educativos y didácticos libres de estereotipos, con lenguaje incluyente para todos y todas; también para la formación y preparación docente.
  • Abordaje pedagógico con perspectiva de género, que fomente relaciones sanas entre mujeres y hombres.
  • Combatir el currículo oculto, las tareas diferenciadas y en general actividades que reafirmen roles de género. El recreo, los espacios aúlicos, la convivencia al interior y al exterior de los salones no deben reproducir estereotipos, prejuicios o inequidades de género sino ser la oportunidad para que esos momentos abonen a la construcción de  relaciones de respeto y cooperación entre los educandos.
  • La escuela debe ser territorio donde hombres, mujeres y miembros de las diversidades sexuales se sientan seguros; participantes de ambientes libres de violencia que gozan de las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo humano.

Educa al niño del presente para no sancionar al adulto del mañana