*La evaluación no entra en crisis, entra en crisis nuestra forma de administrarla

Por: Fernando Lira Flores*

Conversación con la Dra. Ma. Concepción Hernández Balderas

¡Hola de nuevo! Bienvenidos a esta entrega de El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo.

En medio de los recientes cambios en calendarios escolares y procesos administrativos, muchas dudas han surgido entre docentes y padres de familia. ¿Habrá tiempo suficiente para evaluar? ¿Se afectará el aprendizaje? ¿Las escuelas están preparadas para estos ajustes?

Para reflexionar sobre este tópico, conversamos con la Dra. Ma. Concepción Hernández Balderas, especialista en evaluación educativa, jefe de enseñanza de secundarias técnicas, y una profesional con amplia trayectoria en instituciones públicas y privadas, así como en programas de maestría y doctorado nacionales e internacionales.

Desde el inicio de la charla, la Dra. Coni dejó algo muy claro que: El aprendizaje no entra en crisis por un cambio de calendario. Lo que entra en crisis muchas veces es nuestra forma de organizar y administrar la evaluación. Y esa frase resume gran parte del problema actual.

Porque varias veces pensamos que evaluar consiste únicamente en aplicar exámenes o capturar calificaciones al final del ciclo escolar. Sin embargo, la evaluación ocurre todos los días dentro del aula, desde cuando el alumno participa, resuelve problemas, trabaja en equipo, mejora o se atrasa y, cuando demuestra habilidades y aptitudes, así como sus valores.

Por eso la Dra. Coni explicó que la evaluación procesual o continua, permite al docente conocer el progreso del estudiante antes del cierre administrativo.

Encuestador. Entonces, ¿qué es lo que realmente cambia con estos ajustes escolares?

Dra. Coni. Principalmente los tiempos de entrega, las fechas de captura y algunos procesos administrativos. Pero eso no significa necesariamente que el aprendizaje se detenga.

Claro que existe preocupación. Y es comprensible. Demasiados docentes sienten presión porque históricamente la evaluación se ha concentrado en las últimas semanas del ciclo escolar o periodos -según sea el caso-. Cuando eso ocurre, cualquier modificación genera estrés e incertidumbre.

Sin embargo, este momento también puede representar una oportunidad para mejorar nuestras prácticas educativas.

Durante la conversación, la Dra. Coni señaló que hoy la educación necesita formas de evaluación más flexibles y humanas, como: proyectos integradores, portafolios de evidencias, rúbricas, auto, co y heteroevaluación, trabajos colaborativos, actividades interdisciplinarias, entre otras.

Estas herramientas, técnicas e instrumentos de evaluación, permiten ajustar el aprendizaje de manera permanente y no solamente mediante un examen final.

Encuestador. En palabras simples: No se trata de esperar el último día para descubrir si el alumno aprendió.

Dra. Coni. Exacto. Sin embargo, otro punto importante es comprender que no toda la responsabilidad debe recaer sobre el docente. Las autoridades educativas también necesitan prepararse para estos cambios y tomar medidas como: plataformas de captura eficientes, procesos claros, buena comunicación institucional, organización administrativa adecuada, por mencionar algunos.

Porque la educación no puede depender únicamente del esfuerzo individual del maestro para resolver problemas del sistema.

Entrevistador. Entonces… ¿La capacidad de adaptación sería fundamental’

Dra. Coni. Sí. Hoy vivimos en una realidad que cambia constantemente. Cambian las tecnologías, los procesos escolares y las formas de enseñar. Por eso, más que resistirse al cambio, el reto consiste en aprender a reorganizarse sin perder el sentido humano de la educación. Y aquí también las familias juegan un papel importante.

Madres y padres de familia necesitan comprender que, la educación actual no se basa únicamente en memorizar contenidos o perseguir calificaciones. Hoy también se busca desarrollar habilidades, aptitudes, actitudes y valores para resolver problemas, trabajar en equipo, pensar críticamente y adaptarse a nuevas circunstancias.

Antes de concluir la entrevista, surgieron algunas preguntas que vale la pena reflexionar:

Como docentes les pregunto:

  • ¿Estamos evaluando para acompañar el aprendizaje o solamente para asignar números en evaluación?
  • ¿Nuestros instrumentos realmente ayudan al estudiante a mejorar?
  • ¿Estamos preparados para adaptarnos a nuevos escenarios y cambios educativos?

Y como padres de familia, les pregunto:

  • ¿Valoramos únicamente las calificaciones?
  • ¿Reconocemos también el esfuerzo, las habilidades y el crecimiento emocional de nuestros hijos?
  • ¿Estamos acompañando a nuestros hijos frente a estos cambios?

Porque quizá el verdadero desafío nunca fue el cambio de calendario.

Tal vez el desafío más importante es aprender a construir escuelas más organizadas, más flexibles y más preparadas para una realidad que cambia constantemente.

Al final, una educación de calidad no es la que nunca enfrenta cambios. Es aquella que sabe adaptarse sin perder el compromiso con el aprendizaje y el bienestar de sus estudiantes.

Agradezco a la Dra. Coni su valiosa participación para este artículo de opinión.

Y quizá hoy más que nunca valga la pena preguntarnos y reflexionar respecto de lo siguiente: ¿Estamos educando solamente para cumplir fechas… o para formar personas capaces de enfrentar la vida? -como se comentó en el artículo anterior del 8 mayo 2026-

Si este artículo despertó alguna idea, una duda o incluso una inquietud… entonces ya valió la pena. Te invito a compartir tu punto de vista en Continuamos.mx, en la sección El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo. Porque, tu voz también construye este espacio.

Hasta el siguiente artículo del Ser y la Nada, Esencia y Tiempo, en donde la antítesis sería: La educación no se mide por la capacidad de resistirse al cambio, sino por la sabiduría de transformarse sin abandonar su misión humana de educar.

*Administrador de Baldemart y Asociados S.C. y docente desde bachillerato hasta posgrados en instituciones educativas públicas y privadas.