Meditaciones de Marco Aurelio o la paradoja de gobernarse a uno mismo en un mundo que no obedece

Por: Fernando Lira Flores*

¡Hola de nuevo! Bienvenidos a esta entrega de El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo.

Debo comentar que, he finalizado la lectura de un libro, el cual, como todo texto, te deja una enseñanza profunda -o simple-, pero enseñanza al fin.

La lectura del libro de Meditaciones de Marco Aurelio, me ha dejado un excelente sabor de boca que quiero encausar en este artículo de opinión.

NOTA: En Meditaciones, el lector encontrará reflexiones íntimas sobre el dominio de uno mismo, la disciplina del pensamiento y la aceptación del destino; todo esto mediante un ejercicio constante de autogobierno frente a la adversidad cotidiana.

Continuamos…

En nuestra vida, la expectativa de que todo debería salir conforme a nuestros planes; y, cuando esto no ocurre -y casi siempre nunca pasa así-, aparece la frustración.

Es aquí cuando iniciamos con la voz de Marco Aurelio, que no ofrece consuelo fácil, sino una advertencia lúcida.

En Meditaciones (Libro II, §1) escribe: “Hoy me encontraré con personas entrometidas, ingratas, arrogantes…”. No es una queja, más bien es un entrenamiento mental.

Por ejemplo: en el entorno laboral, esto cobra forma cuando un jefe desestima una idea bien trabajada, o un compañero se atribuye méritos ajenos. Y, la reacción inmediata suele ser la indignación.

La Estoica, sin embargo, nos indica que debemos aceptar que eso forma parte de la condición humana, y habrá que decidir no contaminarse con ello.

Por ende, surge una cuestión que sería: ¿qué tanto de tu malestar diario proviene realmente de lo que ocurre… y qué tanto de la expectativa de que las personas deberían actuar como tú quisieras?

Así la filosofía estoica que practicaba el emperador, no elimina el conflicto; lo interioriza y se desplaza hacia un eje de que ya no se trata de controlar lo que ocurre, sino de gobernar lo que pensamos sobre ello.

Otro aspecto que quiero tratar de esta obra es que en el libro VI, §8, Marco Aurelio es tajante: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. Esto resuena con la crudeza existencial -espero-, que de esta columna del Ser y la Nada, emana, en donde, indicamos que no hay refugio en lo externo, solo responsabilidad radical sobre la propia conciencia.

Al respecto, pensemos en un estudiante que enfrenta un examen decisivo. Este, puede ceder al discurso interno de incapacidad o asumir -como propone Marco Aurelio-, que el reto no es un enemigo, sino una ocasión para forjar el carácter.

Una máxima más, tomada del texto es la del libro V, §20: “Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”. El fracaso, entonces, deja de ser un final y se convierte en un método para comenzar.

Esto puede ser interpretado como cuando enfrentas un obstáculo, ¿lo dilucidas como una prueba de tus límites… o como una oportunidad para expandirlos?

Así, en la vida cotidiana, esta postura exige una disciplina poco popular que es dejar de culpar.

Por ejemplo: el tránsito no desaparecerá por nuestra prisa; la carga de trabajo no disminuirá por nuestra queja y el profesor no accederá a mis ideas, sugerencias y más por puro capricho propio.

Sin embargo, algo sí puede transformarse en la manera en que habitamos y abordamos esas circunstancias.

En casa, esto se traduce en responder con mesura en medio de tensiones familiares; en el trabajo, en cumplir con integridad, aunque nadie observe; en el estudio, en persistir cuando la motivación se ha agotado.

Por lo tanto, esto no es optimismo ingenuo, es realismo activo. Y, si eliminaras la queja de tu rutina diaria, ¿qué acciones concretas tomarías en su lugar?

Recuerda que, Marco Aurelio no escribe para inspirar multitudes, sino para sostenerse a sí mismo. Quizá por eso su pensamiento se consideraría impertinente, ya que no promete recompensas externas, más bien, exige coherencia interna.

En el libro IV, §3, deja una idea que hoy resulta casi revolucionaria, e indica que: “En ningún lugar puede el hombre encontrar un retiro más tranquilo que en su propia alma”.

Y actualmente, en una época obsesionada con la validación externa, esta afirmación obliga a mirar hacia dentro, donde no hay excusas ni distracciones.

Pongamos unos ejemplos simples al respecto: un profesionista que trabaja sin reconocimiento, un estudiante que se esfuerza sin resultados inmediatos, una persona que enfrenta conflictos familiares.

Todos comparten un punto en común que sería: la tentación de abandonar su centro interior y depender de lo externo.

Ahora te pregunto: ¿En qué medida tu paz depende de factores que no controlas? ¿Qué pasaría si comenzaras a construirla desde dentro?

Por lo tanto, podemos indicar que la relevancia del libro de Meditaciones de Marco Aurelio, y la filosofía del estoicismo no están en su antigüedad, sino que están vigentes.

En un mundo que no obedece, la única forma de libertad real es el dominio de uno mismo. Y eso, lejos de ser una teoría, es una práctica diaria y profundamente transformadora.

Para finalizar, les dejo con la siguiente reflexión: Si hoy decidieras gobernarte a ti mismo con la misma disciplina que exiges del mundo, ¿qué cambiaría primero: tus circunstancias… o tu forma de vivirlas?

Si este artículo despertó alguna idea, una duda o incluso una inquietud… entonces ya valió la pena. Te invito a compartir tu punto de vista en Continuamos.mx, en la sección El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo. Porque, tu voz también construye este espacio.

Hasta el siguiente artículo del Ser y la Nada, Esencia y Tiempo, En donde la cuestión sería… ¿seguirás esperando que el mundo cambie… o comenzarás, por fin, a gobernarte a ti mismo?

*Administrador de Baldemart y Asociados S.C. y docente desde bachillerato hasta posgrados en instituciones educativas públicas y privadas.