La Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) entregó estímulos económicos a 58 estudiantes de seis municipios que abordaron la salud mental y la violencia a través del teatro. Si bien el arte es una herramienta válida de expresión, la pregunta crítica es si un certamen con 45 mil pesos en premios puede competir contra las estructuras de violencia de género, adicciones y abandono que siguen empujando a miles de jóvenes a dejar las aulas en la región.
Bajo la premisa de fomentar entornos sanos y combatir la deserción escolar, la UIEM organizó el Primer Concurso de Dramaturgia y Teatro enfocado en visibilizar problemáticas de salud mental por una sociedad sin violencia. El evento, respaldado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTI), reunió a alumnos de Educación Media Superior y Superior de Atlacomulco, Ixtlahuaca, El Oro, Xonacatlán, Temoaya y San Felipe del Progreso.
El primer lugar, con un estímulo de 20 mil pesos, fue para la obra “Mil rostros bajo la sombra”, presentada por diez estudiantes del plantel Xonacatlán de la UIEM. Edna Anel Sosa Gómez, integrante del grupo, destacó el impacto emocional en el público como el verdadero reconocimiento. El segundo lugar (15 mil pesos) fue para “Fragmentos de ti”, de la Licenciatura en Arte y Diseño de la UIEM en San Felipe del Progreso, mientras que el tercer lugar (10 mil pesos) lo obtuvo “El silencio”, puesta en escena de la Escuela Preparatoria Oficial No. 166 de la comunidad Emilio Portes Gil.
Miguel Ángel Hernández Espejel, Secretario de SECTI, y Mirna Guadalupe Montoya Segura, responsable del Área de Tutorías de la UIEM, defendieron el teatro como un mecanismo para visibilizar la violencia de género y las adicciones. El jurado, integrado por Jorge Domínguez Aldama, Osvaldo Flores Rodríguez y Leticia Medina Sánchez, evaluó la actuación, el mensaje y la duración de las obras.
Sin embargo, mientras se celebran estos esfuerzos culturales, la pregunta persiste: ¿logrará esta estrategia artística modificar las condiciones estructurales que obligan a los jóvenes a abandonar sus estudios, o se convertirá en un paliativo simbólico que no aborda la falta de servicios psicológicos profesionales, la inseguridad y la pobreza que detonan estas crisis en los municipios mexiquenses?
