*Habitantes de Naucalpan y Jilotzingo hacen un llamado urgente a las autoridades estatales para frenar la contaminación y los daños viales causados por la operación de un basurero a cielo abierto.
EDOMÉX, a 15 de julio de 2026.- La crisis ambiental derivada de la operación de un vertedero de desechos en Tepatlaxco ha generado una creciente preocupación entre los residentes de las zonas limítrofes entre Naucalpan y Jilotzingo, quienes denuncian un impacto negativo tanto en el ecosistema regional como en la salud pública de miles de familias.
De acuerdo con el ingeniero civil Joaquín Mendoza, exfuncionario de la Secretaría del Agua, la operatividad del sitio ha tenido repercusiones críticas. El tránsito constante de camiones de carga pesada —que transportan residuos provenientes de la Ciudad de México— ha provocado la destrucción del concreto hidráulico en la vialidad principal y la alteración del sistema natural de cunetas. Este deterioro, explica Mendoza, ha derivado en el desvío de aguas pluviales y residuales, lo que acelera la erosión del suelo y propicia la acumulación de lixiviados, amenazando directamente los mantos acuíferos de esta zona boscosa.
Más allá del daño estructural, los vecinos señalan una severa contingencia sanitaria. La acumulación de toneladas de basura a cielo abierto ha generado la emisión constante de gases tóxicos y olores fétidos. Habitantes de las comunidades aledañas reportan un incremento significativo en padecimientos respiratorios, infecciones oculares y cuadros crónicos de tos, atribuidos a la mala calidad del aire.
Ante este panorama, la ciudadanía ha formalizado una petición de auxilio dirigida a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y a las autoridades federales, con el propósito de que se realicen las acciones de inspección, regulación o clausura necesarias. La exigencia central es frenar la degradación ambiental y proteger el bienestar de los trabajadores y familias mexiquenses que habitan en la periferia de este foco de contaminación.
