Con rehabilitación de fachadas, fuentes, quiosco y la construcción de fuentes danzarinas, el Gobierno del Estado de México interviene el corazón del Pueblo Mágico de Otumba para beneficiar a 36 mil habitantes. La apuesta por rescatar el valor social, histórico y urbano del espacio público es necesaria, aunque el verdadero desafío será que esta transformación física se traduzca en reactivación económica real para los comerciantes locales y no termine siendo solo un escenario bonito para fotos de fin de semana que no genera derrama económica sostenida.
Carlos Maza Lara, Secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura (Sedui), supervisó los trabajos que se realizan en el polígono del Centro Histórico y la Plaza Central de Otumba, municipio ubicado en el noreste del estado. La intervención incluye la rehabilitación de fachadas, fuentes y el quiosco, además de la construcción de fuentes danzarinas y una pérgola, con elementos de inclusión como guías podotáctiles y de identidad como el asta bandera y el nombre del municipio con letras monumentales.
La transformación contempla también calles, banquetas, rampas, alumbrado público, redes eléctricas y pluviales, descargas de drenaje y tomas de agua, jardinería, mobiliario urbano y señalización. El funcionario destacó que la obra no solo embellece la imagen urbana y renueva la infraestructura, sino que rescata el patrimonio cultural, fortalece la identidad comunitaria y consolida la estrategia «2026, Año de las Obras en EdoMéx».
Otumba, reconocido como Pueblo Mágico, tiene una vocación turística basada en su patrimonio histórico colonial, sus festividades tradicionales como la Feria del Burro y su cercanía con la zona arqueológica de Teotihuacán. Sin embargo, muchos Pueblos Mágicos del país enfrentan el mismo problema: inversiones millonarias en infraestructura que no se acompañan de programas de promoción turística sostenida, capacitación a comerciantes locales ni estrategias para que la derrama económica beneficie realmente a las familias del lugar.
La pregunta persiste: ¿logrará esta intervención física reactivar la economía local de Otumba y posicionarlo como destino turístico de primer nivel, o las fuentes danzarinas y letras monumentales se convertirán en atractivos efímeros mientras los comerciantes siguen esperando que los visitantes gasten más que en una selfie y un hielo?
