Por Álika Vargas

El tema de la educación en México y la evaluación de su sistema siempre serán motivo de polémica y debates acalorados. Los dedos flamígeros salen a relucir cuando se trata de señalar culposamente de forma parcial y maniquea, a los responsables de los resultados de pruebas estandarizadas como la del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés 2025) de la OCDE, que mide exclusivamente los conocimientos, habilidades y competencias de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias y donde además; hay cuestionarios de contextos que resuelven alumnos, directores y padres de familia y que arrojan también información muy importante- de la que poco se habla- y que nos dan elementos de explicación de los resultados de forma objetiva.

En el caso de los alumnos, ellos contestan lo relacionado sobre su entorno, hábitos de estudio y su percepción del apoyo escolar. Los indicadores de contexto en PISA 2025 recopilan información sobre el entorno social, económico y escolar de los estudiantes para así entender qué factores externos explican los resultados de aprendizajes obtenidos en las pruebas. Son 4 las dimensiones en las que se agrupan estos indicadores: Entorno socioeconómico y cultural (condiciones de origen del estudiantado, nivel de estudio de los padres, profesiones, recursos educativos disponibles en el hogar como libros, acceso a internet; inclusión escolar; además se analiza el rendimiento comparativo entre zonas rurales y urbanas, y planteles públicos y privados)

Recursos y condiciones de las escuelas, aquello necesario para ofrecer una enseñanza de calidad y que considera infraestructura y materiales (libros de texto, equipos informáticos, laboratorios y bibliotecas) así como personal docente. Clima escolar y bienestar estudiantil (ambiente dentro de la escuela, emociones como factores de impacto en el aprendizaje; actitud hacia el estudio, interacción y apoyo, disciplina y ausentismo; interrupciones en clase, niveles de acoso escolar) y Prácticas pedagógicas y habilidades digitales; contempla uso de tecnologías, plataformas e Inteligencia Artificial dentro del aula, así como autonomía del alumno.

Los extremos no son buenos consejeros ni mucho menos los que piden que bajen a Barrabás y crucifiquen a gobiernos, maestros, padres, alumnos o pantallas. Tampoco sirve el derrotismo del te lo dije, ya lo sabíamos o perdiendo como siempre; porque ninguna visión talibana y parcial abona a la reflexión y luego a la propuesta de rutas alternativas posibles y deseables; donde intervienen variables de diferentes tipos de acuerdo a contextos determinados; aunque hay comunes denominadores, claro está, que siempre se deben considerar a la hora de hacer una valoración ponderada y que abone al progreso y la mejora continua.  

Ni las visiones maniqueas, ni las triunfalistas, ni las parciales abonan a la crítica constructiva; al reconocimiento de los avances (pues los ha habido en muchas esferas) los retos y desafíos (hay mucho por hacer en todos los frentes y ámbitos del hecho educativo) y sobre todo en el análisis objetivo. A diferencia de otros años PISA 2025 incluyó un fuerte componente en competencias digitales y se midieron aspectos claves de innovación.

A manera de aperitivo y de aproximación al análisis de lo valioso y titánico que hacen los maestros y maestras de México en las aulas, hemos de mencionar que los resultados de los cuestionarios de contexto muestran que el 80% de los estudiantes afirmó sentir curiosidad por muchos temas; 76% declaró que aumenta su esfuerzo cuando una actividad escolar se vuelve difícil; 82% piden ayuda a sus docentes y 86% acuden a sus compañeros para interactuar. Casi 67% consideró que la escuela le aporta preparación para la vida adulta y sólo 11% que la escuela es una pérdida de tiempo.

Respecto al acoso escolar, 20% reportó haberlo experimentado al menos varias veces al mes; mientras que 48% de los directores dijeron que en sus escuelas faltan materiales e infraestructura a las que consideran insuficientes o inadecuadas; 72% de los estudiantes reportan recibir algún tipo de tutoría entre compañeros y 80% de los estudiantes reportan tener distractores digitales en clase. La muestra se aplicó a 7843 estudiantes de 297 escuelas, ellos representan a casi 1.5 millones de jóvenes de casi 15 años.

A diferencia de otros años, en esta muestra de resultados; PISA nos invita a reflexionar sobre lo que es una lamentable realidad: Los estudiantes de todos los países evaluados, presentan dificultades para concentrarse ¿Qué está causando esto? debemos considerar que no sólo el sistema capitalista, la sociedad de consumo y el entorno digital atribuible al exceso y mal uso de las nuevas tecnologías, están trayendo consigo consecuencias en el ámbito educativo y social, reflejado en malestares de diferente índole y que quienes somos maestros vemos cotidianamente en las aulas, la explicación es contextualizada y más compleja.

Sin embargo, y sin sonar halagüeña las y los maestros mexicanos siguen siendo figuras de confianza para sus estudiantes, para niñas, niños y jóvenes que creen que la escuela sigue siendo un espacio y una actividad muy relevante para su vida y desarrollo. En hora buena por ello y por supuesto manos a la obra todas y todos para que la educación de nuestras infancias y adolescencias mejore constantemente, y para que el sistema educativo mexicano y todos quienes lo conforman transiten por una ruta de éxito constante.

Educa al niño del presente para no sancionar al adulto del mañana