Por Álika Vargas

Casi se termina el periodo de vacaciones para millones de estudiantes y profesionales de la educación. Las experiencias vividas en este verano del 2026 quedarán en páginas memorables de la biografía de quienes añorarán olores, sabores y paisajes solo permitidos en estos benditos periodos del año. Casi en la línea de salida está todo el ejército de útiles escolares y con él, los deseos fervientes de millones de madres, padres y tutores de personas en edad escolarizada, de continuar por la ruta hasta alcanzar la tan anhelada meta de obtener un título universitario o de profesional técnico; acto que supone en la mayoría de los casos, una titánica labor en pos de la construcción de un trayecto formativo.  

Para millones de familias en México y del mundo, la más valiosa herencia que dejarán a los integrantes más jóvenes sigue siendo la educación, esa que se abreva con la preparación y asistencia a las aulas de las escuelas del país; instituciones que en este momento están tensamente silenciosas, pero latentes y ansiosas de recibir a esa energía vital que las nutre: sus queridas y queridos estudiantes. La aventura del conocimiento tras el tesoro del saber continua; para muchos con un cambio de nivel educativo y con ello con una transformación en su vida.

Con cada inicio de ciclo escolar los padres y madres siguen trabajando por una apuesta segura: mejorar el futuro de su descendencia a través de la movilidad social que supone la educación superior, la conclusión de una carrera que les permita el ingreso al mercado laboral y con ello acceder a una de las independencias más importante de un individuo, la económica, que llegará producto del salario devengado por su trabajo, uno donde se potencialicen talentos, habilidades, competencias, vocaciones, misiones, propósitos, gustos y pasiones.

A la luz de esta reflexión vale la pena tomar en cuenta lo que en días pasados el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer en el documentoTendencias para el futuro de la educación y el empleo, dos mundos intrínsecamente vinculados, motivo de políticas públicas, estudios, propuestas y debates en torno a lo que es y lo que debe ser el sistema educativo.

La organización del trabajo se está modificando y con ello lo que se demanda en el mercado laboral, ello debido a los cambios económicos, tecnológicos y demográficos. Entre 2025 y 2030, el Foro Económico Mundial prevé que 22% del empleo se transforme a nivel global y dos quintas partes de las habilidades requeridas cambien o queden obsoletas. En México, 95% de las organizaciones anticipa que la inteligencia artificial modificará sus operaciones. Ante este escenario, el IMCO presentó seis tendencias que están redefiniendo la relación entre la educación y el empleo, las necesidades de talento que enfrenta el país y las implicaciones para los sistemas de formación de recursos humanos.

1.- Habilidades blandas en la era de la IA: La competitividad dependerá de combinar tecnología y habilidades humanas, en México de las 5 habilidades más esperadas por los empleadores, 3 son humanas. Veamos la gráfica elaborada por el IMCO con base en el Foro Económico Mundial (WEF) Reporte sobre el Futuro del Trabajo 2025

2. Se transitará de un modelo de carreras rígidas a aprendizaje flexible centrado en competencias: Habrá incremento en capacitación y profesionalización en línea que si bien permiten actualizar habilidades con rapidez; también pueden fragmentar el aprendizaje, reducir el valor de las trayectorias educativas tradicionales y ampliar las brechas de acceso para quienes carecen de conectividad o dispositivos. El IMCO señala que, si las micro credenciales ganan reconocimiento en el mercado laboral, podrían disminuir los incentivos para cursar licenciaturas o carreras técnicas, lo que plantea nuevos retos para las instituciones educativas.

3. Las políticas con enfoque territorial han cobrado relevancia ante la transición digital, climática y demográfica: Deberá crecer el enfoque de la enseñanza con especialización en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) máxime si se considera que, en el país, de los 232 proyectos de inversión en desarrollo registrados por Banobras; demandarán perfiles vinculados con ingeniería, operación técnica, mantenimiento, energía, logística y gestión ambiental.

4. Transformación de los puestos de entrada. Aunque en México, los datos aún no muestran una sustitución generalizada atribuible a la IA, los puestos de entrada pasaron de 9% anual en 2021 a variaciones menores a 3% entre 2023 y 2025.Una menor disponibilidad de este tipo de trabajos para personas sin experiencia o recién graduados, que sirven de acceso al mercado laboral; puede elevar las barreras de acceso y reducir los espacios de desarrollo profesional.

5. La contratación por habilidades prioriza las capacidades adquiridas sobre la titulación: En México, uno de cada cinco empleadores planea priorizar las habilidades. En la práctica, el título sigue siendo relevante, aunque cada vez menos suficiente como señal única de preparación para un puesto. Este cambio puede ampliar el acceso al talento y beneficiar a personas con trayectorias no tradicionales, pero también aumenta la necesidad de verificar capacidades y destrezas versus preparación.

6. El aprendizaje a lo largo de la vida responde al cambio constante de las habilidades que demanda el mercado laboral: En México 54 de cada 100 trabajadores, requerirán actualizar sus habilidades o capacitarse para desempeñar una función distinta hacia 2030, ello supone el riesgo de que el aprendizaje continuo amplíe las brechas laborales si beneficia solo a quienes trabajan en empresas grandes y formales.

¿Qué concluye el IMCO y los especialistas ante estas tendencias? El talento del futuro no dependerá solo de enseñar nuevas tecnologías, sino de combinar habilidades digitales con capacidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y la adaptabilidad; además de reconocer nuevas formas de aprender dentro y fuera de las aulas. La competitividad de México requerirá formar individuos que se adapten continuamente a los cambios tecnológicos y a las nuevas demandas de la economía, mediante una colaboración más estrecha entre el sector educativo, el sector productivo y las autoridades.

Educa al niño del presente para no sancionar al adulto del mañana