La Diputación Permanente de la LXII Legislatura funcionará del 13 de mayo al 4 de septiembre con 14 integrantes; pero la opacidad en criterios de agenda y la ausencia de sesiones públicas plantean dudas sobre el contrapeso real durante el receso.
TOLUCA, Méx.— La LXII Legislatura del Congreso del Estado de México instaló este 13 de mayo de 2026 la Diputación Permanente, órgano que representará al Poder Legislativo durante el Segundo Periodo de Receso del Segundo Año de Ejercicio Constitucional, comprendido del 13 de mayo al 4 de septiembre de 2026.
Los datos duros de esta estructura son los siguientes:
– Duración del receso: 114 días (13 de mayo – 4 de septiembre de 2026)
– Frecuencia de sesiones: Mínimo dos veces por mes (8 sesiones mínimas garantizadas)
– Integración:14 legisladores titulares + 5 suplentes
– Distribución partidista en la mesa directiva:
• Presidenta: Martha Azucena Camacho Reynoso (MORENA)
• Vicepresidente: Isaías Peláez Soria (PVEM)
• Secretario: Isaac Josué Hernández Méndez (PT)
– Partidos representados: MORENA, PVEM, PT, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PRD
– Funciones clave: Trámite de iniciativas, convocatoria a periodos extraordinarios, garantía de relación institucional con Ejecutivo, Judicial, organismos autónomos y 125 ayuntamientos
Martha Camacho Reynoso, presidenta de la Diputación Permanente, afirmó que el órgano «garantiza la continuidad de los trabajos en el Poder Legislativo, la estabilidad institucional del Congreso y que la voz del pueblo mexiquense cuente con cauce constitucional en todo momento». También destacó que se actuará «con sensibilidad política, apertura al diálogo y respeto absoluto a la pluralidad parlamentaria».
Sin embargo, el comunicado oficial omite información relevante para evaluar la transparencia de este mecanismo:
– ¿Cuáles serán los criterios públicos para priorizar el trámite de iniciativas durante el receso?
– ¿Las sesiones de la Diputación Permanente serán públicas y transmitidas en vivo, como las del pleno legislativo?
– ¿Existe un mecanismo de rendición de cuentas específico para las decisiones tomadas por este órgano reducido?
– ¿Qué porcentaje de las iniciativas presentadas en el periodo ordinario quedaron pendientes y podrían resolverse en este esquema?
La figura de la Diputación Permanente es constitucionalmente válida y necesaria para evitar vacíos de representación. No obstante, cuando un cuerpo de 14 legisladores asume funciones que normalmente corresponden a un pleno de 75 diputados, el riesgo es que la agilidad operativa se traduzca en menor escrutinio democrático.
Además, la narrativa de «colaboración institucional» con el Ejecutivo —reiterada en el mensaje de instalación— merece vigilancia ciudadana: el contrapeso no se debilita por el receso, se fortalece con transparencia. Si la Diputación Permanente será garante de la institucionalidad, deberá demostrarlo con agendas públicas, actas accesibles y espacios de participación para la sociedad civil.
El Congreso «no se detiene», según Camacho. Pero la pregunta es: ¿seguirá siendo visible para la ciudadanía durante los próximos cuatro meses?
