*A medio siglo de su fundación, personal médico y rescate del SUEM refrendan su compromiso con la salud y seguridad de las familias mexiquenses.

TOLUCA, Estado de México.— A lo largo de cinco décadas, las y los paramédicos y rescatistas del Servicio de Urgencias del Estado de México (SUEM) se han consolidado como un pilar fundamental en la atención de emergencias, destacando por su profunda vocación de servicio, preparación continua y trato humanitario hacia la población.

La historia del organismo se remonta a 1976, año en que surgió tras un grave percance vial en la curva de Río Hondito, hecho que evidenció la urgencia de contar con un cuerpo especializado para responder ante siniestros carreteros las 24 horas del día. Desde entonces, la institución ha evolucionado combinando la experiencia de sus veteranos con el ímpetu de nuevas generaciones de especialistas en urgencias médicas.

Integrantes de la corporación coinciden en que la pasión por el rescate ha trascendido de manera generacional. Médicos y paramédicos destacan que el aprendizaje acumulado entre el asfalto y las zonas de montaña hoy se transmite a jóvenes elementos —muchos de ellos hijos de los pioneros del organismo—, asegurando el relevo generacional y la continuidad de los valores institucionales.

Sin embargo, el personal de auxilio señala que la labor implica también encarar riesgos permanentes y una alta exigencia emocional. Cada intervención exige temple y precisión en situaciones donde cada segundo resulta decisivo, manteniendo siempre el compromiso de regresar con bien a sus hogares, donde familias y seres queridos acompañan día a día la incertidumbre propia de su labor.

Por su parte, el titular del SUEM, Telémaco Martínez de la Cuadra, reconoció el legado dejado por los fundadores del servicio, subrayando que su esfuerzo y disciplina trazaron la ruta para convertir a la institución en un modelo de entrega y solidaridad que hoy sigue transformando y salvando vidas en todo el territorio mexiquense.