*En el marco del Día Internacional de los Parques Nacionales, autoridades estatales y federales encabezaron una jornada de reforestación en el paraje «Cuatro Caminos»; sin embargo, expertos advierten que el gran reto es frenar el cambio de uso de suelo y asegurar la supervivencia de los ejemplares.
TOLUCA Y CALIMAYA. — En el marco de la conmemoración por el Día Internacional de los Parques Nacionales, el Gobierno del Estado de México —a través de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (SMAyDS)— y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) llevaron a cabo una masiva jornada de reforestación con la plantación de 3,000 árboles nativos en el paraje «Cuatro Caminos», ubicado dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca.
La actividad conjunta, desarrollada en los límites territoriales entre Toluca y Calimaya, contó con la participación de la titular de la SMAyDS, Alhely Rubio Arronis, además de representantes de la CONANP, ejidatarios, comuneros, autoridades municipales y actores del sector privado. El objetivo central de la iniciativa es conservar los vitales servicios ambientales que este macizo forestal provee al Valle de Toluca, entre los que destacan la regulación microclimática y la recarga de mantos acuíferos. Durante el evento se destacó también la relevancia ecológica de otras zonas estratégicas como el corredor Izta-Popo y el Bosque de Agua.
No obstante, desde una perspectiva crítica de políticas ambientales, especialistas y analistas señalan que la verdadera prueba de fuego para la administración estatal y federal trasciende la plantación simbólica de miles de ejemplares en una fecha conmemorativa específica. El desafío estructural fundamental radica en implementar operativos de vigilancia estricta y sostenida que frenen la tala clandestina y el avance de los asentamientos irregulares.
Asimismo, se enfatizó la necesidad imperativa de garantizar un monitoreo ecológico a largo plazo que asegure una tasa real de supervivencia de los árboles plantados, advirtiendo que, sin un presupuesto robusto para el cuerpo de guardabosques y sin alternativas económicas viables para las comunidades locales que habitan la zona, estas acciones de reforestación corren el riesgo de quedar en medidas cosméticas frente a la degradación sistémica de los bosques mexiquenses.
