*Un liderazgo inédito frente a los retos estructurales del campo mexicano

En un acontecimiento sin precedentes para el sector agropecuario del país, María Eugenia Rojano Valdés, quien encabeza la Secretaría del Campo del Gobierno del Estado de México, fue designada por unanimidad como la primera mujer en presidir el Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA) para el ciclo 2026-2028.

El nombramiento contó con el respaldo de la titular federal de Agricultura, Columba Jazmín López Gutiérrez, y tiene como objetivo principal articular una agenda enfocada en la soberanía alimentaria y el desarrollo rural sustentable, en sintonía con las directrices de la administración federal de la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre los puntos nodales de esta nueva etapa figuran la consolidación operativa del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasica) y la participación estratégica en el cónclave trilateral de ministros de agricultura de México, Estados Unidos y Canadá, con sede en Alberta.

Sin embargo, desde una óptica analítica, el reto fundamental de este periodo directivo va más allá de la relevancia simbólica que representa el primer liderazgo femenino al frente del organismo o la firma de acuerdos diplomáticos multilaterales. La verdadera prueba de fuego institucional consistirá en garantizar que dicha coordinación entre los gobiernos estatales y federal se traduzca de manera efectiva en esquemas y políticas públicas tangibles. Estos mecanismos deberán incidir de forma directa en las condiciones de vida de los pequeños productores agrícolas y ganaderos, sectores que tradicionalmente enfrentan desafíos estructurales como el rezagado acceso al crédito formal, la creciente vulnerabilidad ante los fenómenos climáticos y la persistente brecha de comercialización frente a los intermediarios, evitando así que los discursos en torno a la soberanía alimentaria queden confinados a los foros de carácter internacional.