Productores de Tenancingo, Temascaltepec, Tepetlixpa y Sultepec llegaron a Puebla con 600 hectáreas de café de alta calidad bajo el brazo. Aunque el Estado de México apenas ocupa el undécimo lugar nacional en producción, apuesta por la distinción de su grano para abrirse camino en un mercado dominado por Veracruz y Chiapas.

La Convención Nacional del Café 2026, que se celebra del 11 al 14 de junio en Puebla de Zaragoza, recibió a la delegación mexiquense encabezada por María Eugenia Rojano Valdés, Secretaria del Campo estatal. Las marcas MT 17 Café, La Ilusión y Café Biodoni exhiben variedades como criollo, bourbon, oro azteca, caturra y típica, todas con reconocimiento por sus características organolépticas.

El grano mexiquense ha ganado premios internacionales como la Taza de Oro, lo que demuestra que la calidad no es el problema. El verdadero desafío está en la escala: con solo 600 hectáreas cultivadas, la entidad produce una fracción mínima comparada con los gigantes cafetaleros del sureste mexicano. La Secretaría del Campo acompaña a siete productores de Sultepec con muestras a granel de café verde, pergamino, tostado y molido, buscando que estos pequeños agricultores escalen de la producción artesanal a la comercialización sostenida.

Mientras Rojano Valdés agradece la invitación del gobernador Alejandro Armenta y la secretaria Ana Laura Altamirano, la pregunta persiste: ¿puede el café mexiquense pasar de ser una curiosidad premiada a un actor relevante en el mercado nacional, o seguirá siendo un producto de nicho para conocedores?