La Comisión de Límites Territoriales de la LXII Legislatura escucha las propuestas para segregar territorios de Ocuilan, Almoloya de Juárez, Zinacantepec, Tultitlán y Chalco. Los proyectos prometen viabilidad financiera y rescatan la identidad de pueblos originarios, aunque los ayuntamientos afectados exigen rigor en las pruebas presentadas.
En la mesa de debate destacan cifras contundentes. San Pablo de las Salinas, que se separaría de Tultitlán, reporta 157 mil habitantes y proyecta 880 millones de pesos anuales en participaciones. Atzingo, escindido de Ocuilan, suma 12 mil residentes y un estimado de 102 millones de pesos en ingresos. Por su parte, San Francisco Tlalcilalcalpan busca restituir su estatus perdido en el siglo XIX con casi 35 mil habitantes, mientras que Santa Catarina Ayotzingo apela a su historia como municipio entre 1826 y 1894 para volver a la autonomía.
Los legisladores cuestionaron la viabilidad administrativa de los proyectos. Paralelamente, la comisión avaló solicitar doce dictámenes técnicos para destrabar conflictos limítrofes históricos en entidades como Temoaya, Jaltenco y Otzolotepec, otorgando un plazo de 60 días hábiles al gobierno estatal para emitir las resoluciones.
