La iniciativa, anunciada en la XVII sesión del CEISS, busca reducir la huella de carbono del sector salud; pero persisten dudas sobre métricas de impacto, presupuestos asignados y tiempos de verificación.*
El Gobierno del Estado de México informó que 68 hospitales de la red IMSS-Bienestar han sido incorporados a la estrategia de «Hospitales Verdes y Saludables», una iniciativa que busca reducir la huella de carbono del sector salud mediante prácticas de sustentabilidad operativa. El anuncio se realizó en el marco de la XVII sesión ordinaria del Comando Estatal e Interinstitucional del Sector Salud (CEISS), donde se acordó extender una invitación formal a todos los hospitales públicos y privados de la entidad para sumarse al esquema.
Los datos oficiales indican que los recintos certificados —entre ellos el Hospital Materno Infantil Chalco «Josefa Ortiz de Domínguez», el Hospital General Hueypoxtla Hermenegildo Galeana Bicentenario, el Hospital Materno Perinatal «Mónica Pretelini Sáenz» y el Centro Médico «Lic. Adolfo López Mateos»— implementan acciones en nueve ejes: reducción de sustancias químicas, manejo eficiente de residuos, ahorro de energía, cuidado del agua, transporte sustentable, alimentación saludable, compras responsables, gestión de edificios y control de productos farmacéuticos.
Celina Castañeda de la Lanza, Secretaria de Salud estatal, precisó que el personal de los hospitales recibirá capacitación, orientación y supervisión para implementar o fortalecer las unidades amigables con el medio ambiente. Sin embargo, el comunicado no detalló indicadores clave: ¿cuántas toneladas de CO₂ se espera reducir anualmente? ¿Qué monto de inversión pública se destina a esta certificación? ¿Existe un cronograma de auditorías independientes para validar los avances?
La estrategia se enmarca en el discurso de consolidar al Estado de México como «referente en salud sustentable». No obstante, expertos en políticas públicas ambientales señalan que el riesgo de este tipo de iniciativas radica en priorizar la narrativa sobre la medición rigurosa: sin metas cuantificables, presupuestos transparentes y mecanismos de rendición de cuentas, el sello «verde» puede quedar en una etiqueta más que en una transformación estructural.
Por ahora, la pregunta para la ciudadanía es clara: ¿los 68 hospitales ya operan con estándares sustentables verificables, o el proceso apenas inicia? La respuesta, y los datos duros que la sustenten, serán determinantes para evaluar si esta política pública cumple su propósito ambiental y sanitario, o si se suma a la lista de anuncios gubernamentales con más forma que fondo.
