La Orquesta Sinfónica del Estado de México y la agrupación Metamorfeame convirtieron Tepotzotlán en un templo del rock sinfónico con un tributo a Caifanes que reunió a más de tres mil personas. La fusión entre «Afuera» y los violines, entre «La célula que explota» y los metales, demostró que el rock mexicano puede habitar en cualquier escenario, aunque el verdadero desafío será que esta democratización cultural no se limite a la temporada futbolera y se convierta en una política permanente.

El concierto, realizado en el Pueblo con Encanto de Tepotzotlán, formó parte de la estrategia Estadio de México: Destino Futbolero, que busca capitalizar la fiebre del Mundial para llevar espectáculos gratuitos a diversos municipios. El público coreó clásicos como Viento, No dejes que, Aquí no es así, Los dioses ocultos y La Negra Tomasa, en una noche donde la música sinfónica y el rock mexicano encontraron un punto de equilibrio que emocionó a asistentes de todas las edades.

La gira continuará este sábado 27 de junio en Naucalpan, a las 19:00 horas en la Capilla de San Miguel Arcángel, zona del Santuario de Los Remedios, y cerrará el domingo 28 en la explanada municipal de Valle de Chalco, a las 18:00 horas. Ambas presentaciones serán gratuitas.

La Secretaría de Cultura y Turismo, a través de @CulturaEdomex, difunde la programación completa. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿logrará esta estrategia de conciertos masivos durante el Mundial generar una audiencia estable para la música sinfónica en el Estado de México, o estos eventos seguirán siendo excepciones esporádicas que dependen de la coyuntura deportiva para justificar su existencia?