La síndico municipal plantea una narrativa de transformación y confronta al gobierno actual, en un contexto donde el discurso político comienza a intensificarse.

Por Santiago Astiz

En un ambiente político cada vez más polarizado, las voces jóvenes comienzan a tomar protagonismo en Atizapán de Zaragoza. Esta vez, la síndico municipal Leylany Richard colocó en el centro del debate un discurso de transformación que no solo cuestiona al gobierno en turno, sino que también busca posicionar una narrativa de cambio rumbo al futuro político del municipio.

Durante una rueda de prensa, la funcionaria aseguró que existe un “despertar de conciencias” entre la ciudadanía, particularmente entre las nuevas generaciones, que —según dijo— están cansadas de prácticas tradicionales asociadas con corrupción, privilegios y desigualdad en la distribución del desarrollo.

El mensaje no fue menor. En sus declaraciones, acusó directamente a la administración actual de intentar desacreditar su labor desde el cabildo, al tiempo que defendió su gestión como parte de un proyecto que, afirmó, prioriza el bienestar social y la inclusión.

La síndico planteó un modelo de gobierno que, en su visión, rompe con esquemas del pasado: sin distinción entre ciudadanos, con mayor cercanía y con énfasis en llevar desarrollo a zonas históricamente relegadas. También destacó que su trabajo, junto con el de su equipo, busca consolidar una base social que respalde este proyecto.

Sin embargo, el tono del discurso deja ver un trasfondo político claro. Más allá de la gestión institucional, las declaraciones apuntan a una disputa por el rumbo del municipio, donde los posicionamientos comienzan a perfilar escenarios de competencia.

El llamado final fue directo: convocar a la ciudadanía a participar, a no ceder ante presiones y a sumarse a un proyecto que, asegura, representa un cambio de fondo.

En Atizapán, el debate ya no solo es administrativo; es político, generacional y cada vez más visible.