Más de 7,000 artesanos mexiquenses mantienen viva la tradición de la elaboración de palmas, fundamentales para la celebración de la Semana Santa y una fuente vital de ingresos para numerosas familias.
En el Estado de México, la Semana Santa no solo es un periodo de reflexión espiritual, sino también un momento de celebración de la rica herencia cultural que se manifiesta a través de la artesanía en palma. En esta época, más de 7,123 artesanos, según el Padrón Estatal de Artesanos, se dedican a la creación de palmas que adornan templos y hogares, simbolizando la fe de la comunidad.
La elaboración de estas piezas, que incluye cruces y figuras ornamentales, se lleva a cabo principalmente en municipios como Acambay, Tenancingo y Valle de Bravo. Estas localidades destacan por sus técnicas tradicionales de tejido y trenzado, que han sido transmitidas de generación en generación. La producción de palmas no solo preserva una tradición cultural, sino que también representa una importante fuente de ingresos para muchas familias.
El Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías del Estado de México (IIFAEM) juega un papel crucial en la promoción de estas obras, facilitando su comercialización a través de las Tiendas Casart. Estas tiendas no solo venden artesanías auténticas, sino que también apoyan la economía local, fortaleciendo el tejido social de la región.
Con la Semana Santa en pleno auge, la importancia de valorar estas piezas artesanales se vuelve evidente. Cada palma elaborada es un testimonio del trabajo y la dedicación de los artesanos, cuya labor merece ser reconocida y apreciada por la comunidad.
