*Este emblemático santuario resguarda una de las imágenes marianas más antiguas de México y ofrece una experiencia integral para el turismo religioso y ecoturístico.
NAUCALPAN DE JUÁREZ, Méx. — En el marco de la presente temporada de Semana Santa, Naucalpan se consolida como un referente del turismo regional gracias al complejo histórico y natural conformado por la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios y su bosque colindante. Este destino no solo destaca por su relevancia espiritual, sino también por su riqueza arquitectónica y sus opciones recreativas al aire libre.
La historia del recinto se remonta a 1519, con la llegada de una pequeña imagen de la Virgen tallada en madera, de apenas 26 centímetros, procedente de España. El santuario, fundado formalmente en 1575 sobre el cerro de Otocampulco, es hoy una joya de la arquitectura barroca con matices platerescos y neoclásicos. En su interior, los visitantes pueden admirar la sala de los apóstoles, un imponente Cristo de bronce y la emblemática sala de oración, donde el techo ornamentado con ángeles custodia la cercanía con la imagen mariana.
Además del valor artístico de sus exvotos y la presencia de la estatua de San Miguel Arcángel —considerada la más grande del país en su tipo—, el entorno ofrece hitos de ingeniería colonial como el acueducto de 1765. Conocido popularmente como «Los Arcos», esta estructura destaca por sus singulares «caracoles», torres hidráulicas diseñadas para el abastecimiento de agua del templo.
Para quienes buscan un contacto directo con el medio ambiente, el Parque Nacional Los Remedios, decretado por el general Lázaro Cárdenas en 1938, ofrece un pulmón verde ideal para la convivencia familiar. Complementado por una variada oferta gastronómica local en sus accesos, este paraje naucalpense se mantiene como una parada obligada para quienes desean experimentar la tradición de la Procesión del Silencio y el misticismo de la Pasión de Cristo en un entorno de paz y cultura.

