Padres ausentes, algoritmos presentes
Por: Fernando Lira Flores*
Hola de nuevo. Bienvenidos a El Ser y la Nada. Esencia y Tiempo.
Quiero comenzar con una pregunta sencilla, pero profunda -espero-:
si hoy nuestros hijos pasan más tiempo aprendiendo frente a una pantalla que conversando con nosotros… quién está participando realmente en su formación: la familia o el algoritmo.
Cada tarde se repite la misma escena. Un estudiante llega a casa, abre su computadora, pregunta a internet o a una inteligencia artificial… y en segundos tiene respuestas, resúmenes o incluso la tarea terminada.
La tecnología no es el problema. La inteligencia artificial tampoco.
El verdadero dilema aparece cuando las pantallas empiezan a ocupar el espacio que antes pertenecía al diálogo entre padres e hijos.
Porque tener respuestas rápidas no siempre significa comprender lo que se aprende.
Como señalaba el pedagogo Paulo Freire, educar no es transferir conocimiento, sino formar conciencia crítica.
Por eso el reto de nuestro tiempo no es competir contra la tecnología… sino recordar algo fundamental: ningún algoritmo puede sustituir la presencia humana en la formación de una conciencia.
Porque cuando los padres se ausentan del proceso educativo, muchas veces sin darse cuenta… los algoritmos comienzan a ocupar ese lugar.
Y entonces ocurre lo que cada vez vemos con más claridad: padres ausentes… y algoritmos cada vez más presentes.
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